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El negro tras la oreja

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Lamentablemente en nuestra sociedad aun queda las secuelas del "blanqueamiento" que hizo imponer Rafael L. Trujillo Molina que a pesar de tener origen haitiano por su abuela, llego a teñir el rio Artibonito de rojo por la matanza de mas de cinco mil haitianos en 1937.

Tal era su repudio que llego alterar la idiosincrasia dominicana, que el mulato fue sustituido por el "indio" en sus diferentes vertientes que van desde el claro hasta el oscuro cosa que es absolutamente absurda, ya que indígena es una raza, no un color de piel. Y cabe destacar que en nuestro país fueron exterminados todos.

Hasta que no seamos capaz de abrazar nuestra negritud que cada uno llevamos en mayor o menor grado no podremos desarrollar una autentica identidad como país.

Y los que vemos como enemigos sean nuestros aliados jamás podremos avanzar como país. Cabe destacar que la problemática racial viene desde antes de la tiranía. El decimero mocano Juan Antonio Alix lo expone en "El Negro 'tras la oreja".

Y cabe destacar que nunca estaré de acuerdo con la unificación de la isla, ni nada parecido, sino seguir siendo libre, soberana e independiente como propugno el patricio Juan Pablo Duarte.

El negro tras la oreja II

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El Negro Trás de la Oreja


Como hoy la preocupación a mas de una gente abruma.

Empleare mi débil pluma para darle una lección;

Pues esto en nuestra nación ni buen resultado deja

“Eso era en la España vieja según desde chico escucho,

Pero hoy abunda mucho “el negro tras de la oreja''.


Todo aquel que es blanco fino jamas se fija en blancura,

y el que no es de sangre pura por ser blanco pierde el tino.

Si hay baile en algún casino alguno siempre se queja,

Pues a la blanca aconseja que no bailen con negrillo;

Teniendo aunque es amarillo, “El negro tras de la oreja".


Falta así a la obligación negarse una señorita

a bailar cuando la invita, sea quien sea en el salón.

El que tiene invitación ninguna sospecha deja

De que sea mala pareja, pues allí lo han invitado,

Aunque tenga remachado “El Negro tras de la oreja”.


El blanco que tuvo abuela tan prieta como el carbón,

Nunca de ella hace mención aunque le peguen candela.

Y a la tía doña habichuela, como que era blanca vieja

De mentarla nunca deja; para dar a comprender,

Que nunca puede tener “El Negro tras de la Oreja”.


De la parienta fulana el pelo siempre se mienta;

Pero nunca la pimienta de la tía sutana.

Por ser muy blanco se afana y del negro asta se aleja,

Nublando siempre una ceja cuando aquel hablarle viene,

Por que se cree que no tiene “El negro Tras de la Oreja”.


Ahora la gente dique llaman a los preocupados

Los biscochuelos lustrados con melado de alambique.

Y por Dios que causa pique creer que hay gente... coneja

Cuando no hay persona vieja que ya no haya contado

De aquel que tiene pegado “El Negro Tras de la Oreja”.


En el que se crea preocupado que se largue allá a la Habana,

que en tierra Dominicana no les da buen resultado.

Y el biscochuelo lustrado aunque sea con miel de abeja,

No dé motivo de queja que todo esto es tontería,

Pues está a la moda hoy día “El Negro Tras de la Oreja”.